La experiencia del usuario logístico: el nuevo factor en el diseño de plataformas logísticas
La logística ya no va solo de mercancías. Va de personas. En España, el sector logístico emplea a más de un millón de trabajadores y representa cerca del 8% del PIB, consolidándose como uno de los grandes motores de la economía, según datos de organismos oficiales y asociaciones sectoriales como UNO Logística. Por eso, el diseño de las plataformas logísticas cuenta.
Sin embargo, durante años, las plataformas logísticas han sido concebidas como máquinas de eficiencia: espacios diseñados para mover mercancías cada vez más rápido, reducir costes y optimizar cada metro cuadrado. Pero ese modelo, por sí solo, ya no es suficiente.
El auge del e-commerce, la presión creciente sobre la última milla y unas expectativas de entrega casi inmediatas han cambiado las reglas del juego. Hoy, estos activos ya no funcionan únicamente como centros de distribución, sino como entornos de interacción constante donde confluyen personas, operaciones y tecnología.
El concepto de “usuario logístico” ha ampliado radicalmente su alcance. Ya no se limita al personal operativo interno, sino que incluye una diversidad de perfiles que interactúan diariamente con las plataformas:
- Conductores y repartidores que necesitan accesos ágiles y tiempos de espera mínimos
- Equipos de almacén que demandan entornos seguros, confortables y bien conectados con la ciudad
- Responsables logísticos que requieren flexibilidad y control operativo en tiempo real
- Clientes finales en modelos de recogida o devolución
Esta multiplicidad de usuarios introduce nuevas necesidades que van mucho más allá de la funcionalidad tradicional. La experiencia dentro de la plataforma impacta directamente en la productividad, en la seguridad y, cada vez más, en la percepción de marca de las compañías que operan en ella.
Los nuevos pilares del diseño de plataformas
El diseño de plataformas logísticas está incorporando criterios que, hasta hace poco, eran más propios de otros sectores inmobiliarios. Entre ellos, destacan tres grandes ejes.
1.- Accesibilidad y conectividad estratégica
La ubicación sigue siendo un factor crítico, pero ahora se analiza también desde la experiencia del usuario. La proximidad a grandes núcleos urbanos y la conexión directa con infraestructuras clave permiten reducir tiempos, mejorar la eficiencia y facilitar el día a día de los profesionales que operan en estos espacios.
En este contexto, el desarrollo de plataformas en ubicaciones estratégicas de la primera corona de Madrid responde a una lógica que combina operativa y usabilidad. Proyectos como OAXIS – GLP Park Madrid, en Villaverde, ejemplifican esta evolución: situado a tan solo 9 kilómetros del centro de la capital y con acceso directo a la M-40, A-42 y A-4, este parque logístico de nueva generación ha sido concebido para responder a las exigencias de la logística urbana.
Con más de 169.000 m² de superficie logística y un diseño modular flexible, OAXIS integra además elementos diferenciales como su adaptación a flotas de vehículo eléctrico y su conexión con transporte público, factores que impactan directamente en la operativa diaria y en la experiencia de los usuarios que interactúan con el espacio .
En esta misma línea, plataformas como G-Park Getafe II refuerzan el papel de los nodos logísticos bien conectados dentro del área metropolitana. Ubicado junto a la A-4 y con acceso rápido a las principales circunvalaciones de Madrid, este activo combina visibilidad, accesibilidad y especificaciones técnicas avanzadas —como gran altura libre o múltiples muelles de carga— que permiten optimizar operaciones de alto volumen en entornos urbanos.
Además, su proximidad a infraestructuras clave como Mercamadrid o el aeropuerto de Madrid-Barajas consolida su posicionamiento como enclave estratégico para la distribución tanto regional como nacional.
2.- Bienestar y calidad del entorno
Uno de los cambios más relevantes en la inmologística es la incorporación del bienestar como criterio de diseño. Espacios exteriores, zonas verdes, áreas de descanso o incluso instalaciones deportivas comienzan a formar parte del ecosistema logístico, acercando estos entornos a estándares propios de otros sectores inmobiliarios más centrados en la experiencia del usuario.
Este enfoque no solo mejora la calidad del día a día de los trabajadores, sino que también contribuye a retos clave del sector, como la atracción y retención de talento en un entorno cada vez más competitivo.
Ejemplo de esta evolución son los parques logísticos que integran infraestructuras como carriles bici, senderos peatonales o zonas de ocio, configurando entornos más amables, accesibles y saludables para quienes operan en ellos .
En paralelo, activos como G-Park Getafe II reflejan cómo este enfoque también se traslada al diseño del propio edificio. Concebido como una plataforma logística de última generación, incorpora no solo especificaciones técnicas de alto rendimiento, sino también elementos que mejoran la experiencia diaria de los usuarios: desde zonas de oficinas funcionales y espacios de servicio, hasta áreas de aparcamiento adaptadas a distintos tipos de vehículos y puntos de recarga eléctrica.
3.- Sostenibilidad que impacta en la experiencia y el diseño
La sostenibilidad ha dejado de ser un elemento exclusivamente reputacional para convertirse en un factor tangible en la experiencia del usuario. Aspectos como la iluminación natural, la eficiencia energética o la calidad del aire influyen directamente en el confort y la productividad.
La obtención de certificaciones ambientales de alto nivel, como BREEAM Excepcional, refleja este compromiso y posiciona a determinados activos como referentes en eficiencia y bienestar, con beneficios directos tanto para operadores como para usuarios .
Tecnología y operativa al servicio de las personas
La transformación del diseño logístico también está estrechamente vinculada a la tecnología. La automatización, la digitalización y la adaptación a nuevos modelos de movilidad están redefiniendo la interacción entre usuarios y plataformas.
La integración de infraestructuras para vehículos eléctricos, por ejemplo, responde tanto a criterios de sostenibilidad como a las nuevas dinámicas de distribución urbana. Asimismo, la conexión con transporte público facilita el acceso de los trabajadores y contribuye a una operativa más eficiente y accesible .
A esto se suma la creciente demanda de flexibilidad en los espacios, capaces de adaptarse a diferentes tipologías de cliente y a la evolución constante de las necesidades logísticas.
Hacia una nueva generación de plataformas logísticas
La logística del futuro no se limitará a mover mercancías de forma eficiente. Será, cada vez más, un ecosistema donde tecnología, sostenibilidad y diseño convergen para crear espacios pensados para las personas.
Este cambio de paradigma está redefiniendo el papel de las plataformas logísticas dentro de la cadena de valor y posicionando a la inmologística como un sector clave en la transformación de las ciudades y los modelos de consumo.
