Inmologística 2026: claves para afrontar un año decisivo

El año 2026 se presenta como un ejercicio decisivo para el sector inmologístico en España. Factores como la digitalización de la cadena de suministro, la presión normativa en materia de sostenibilidad y la evolución del comercio electrónico están acelerando una transformación estructural en el mercado.

En este entorno, operadores, promotores e inversores deben anticiparse a un nuevo equilibrio entre eficiencia operativa, responsabilidad ambiental y capacidad de adaptación. La configuración de los espacios logísticos deja atrás los modelos rígidos, para centrarse en activos más sostenibles, versátiles y estratégicamente ubicados.

El rendimiento del sector en 2026 estará marcado por tres claves: el papel central de la eficiencia energética, la necesidad creciente de flexibilidad en el diseño y operación de los espacios, y la disponibilidad de suelo en ubicaciones bien conectadas.

Eficiencia energética como estándar competitivo

La sostenibilidad ya no es una ventaja diferencial, sino un requisito estructural en el desarrollo y gestión de activos logísticos. La presión regulatoria europea, unida al compromiso creciente de las empresas, ha situado la eficiencia energética en el centro de las decisiones de inversión y operación.

En este contexto, los nuevos desarrollos inmologísticos incorporan soluciones activas y pasivas orientadas a la reducción del consumo energético: aislamiento térmico de altas prestaciones, sistemas inteligentes de iluminación y climatización, integración de energía solar fotovoltaica y estrategias de gestión hídrica eficiente. Al mismo tiempo, la obtención de certificaciones como BREEAM o LEED se ha convertido en un criterio cada vez más relevante tanto para promotores como para usuarios finales.

Casos como G-Park Getafe, primer edificio logístico en España con certificación BREEAM Excepcional y una puntuación del 89,10%, demuestran cómo la sostenibilidad y el rendimiento operativo pueden converger en un mismo activo.

A medida que los estándares ESG se consolidan como referencia, la eficiencia energética será una de las principales variables que determinarán la viabilidad y el valor a largo plazo de las plataformas logísticas en 2026.

Flexibilidad operativa: del diseño modular a la adaptabilidad funcional

La capacidad de adaptación se ha convertido en un criterio esencial para el desarrollo y gestión de plataformas logísticas. Frente a un entorno cambiante —marcado por la volatilidad de la demanda, la fragmentación del canal de distribución y la incertidumbre económica—, la flexibilidad de los espacios se posiciona como una respuesta operativa y estratégica.

Esta flexibilidad se manifiesta en múltiples dimensiones: desde el diseño modular de las naves, que permite su adaptación a diferentes tamaños de operación, hasta la integración de soluciones técnicas que facilitan cambios en el layout sin comprometer la eficiencia. Características como alturas libres superiores a los 11 metros o instalaciones con capacidad para distintos flujos logísticos son cada vez más demandadas por operadores que buscan escalar o diversificar su actividad.

Asimismo, la flexibilidad también implica anticiparse a futuras necesidades regulatorias o tecnológicas. Los desarrollos de nueva generación están pensados para acoger equipamientos especializados, automatización, distribución urbana o transporte con flota eléctrica.

En 2026, esta capacidad de adaptación será clave para maximizar la vida útil de los activos y asegurar su rentabilidad en distintos escenarios de mercado.

La localización como ventaja competitiva

La disponibilidad de suelo logístico en ubicaciones estratégicas se consolida como uno de los factores más determinantes para el rendimiento del sector en 2026. La creciente presión sobre el suelo industrial, especialmente en áreas metropolitanas, ha intensificado la competencia entre operadores y promotores por asegurar parcelas bien conectadas, con acceso directo a las principales vías de transporte y cercanas a los núcleos de consumo.

Esta situación ha reforzado el valor de los activos situados en corredores logísticos consolidados y ha impulsado modelos de desarrollo más densos y eficientes. En paralelo, las administraciones locales están adoptando una postura más activa en la planificación y reserva de suelo para usos logísticos, conscientes del impacto económico y social que representa el sector.

Ubicaciones como Getafe, Villaverde (Madrid), Illescas (Toledo) o el eje del Corredor del Henares están demostrando su capacidad para atraer inversión debido a su posición estratégica y a la mejora de sus infraestructuras. En estos enclaves, proyectos como OAXIS GLP Park Madrid, a 9 km de la Puerta del Sol, con acceso directo desde la autovía de circunvalación M-40 y con conexiones directas a la M-40, A-42 y A-4, ilustran la creciente relevancia de combinar ubicación, conectividad y capacidad de expansión en un mismo desarrollo.

El desempeño del sector inmologístico en 2026 estará marcado por la capacidad de adaptación a un entorno cada vez más exigente. La eficiencia energética, la flexibilidad operativa y la disponibilidad de suelo estratégico no son ya tendencias emergentes, sino factores estructurales que determinarán la competitividad de los activos logísticos en el medio y largo plazo.

En este nuevo escenario, la anticipación y la planificación serán clave. Promotores, operadores e inversores deberán alinear sus estrategias con estos tres ejes para garantizar la resiliencia y la rentabilidad de sus desarrollos, así como para responder a las demandas de un mercado que evoluciona con rapidez.

En este contexto, compañías como GLP están liderando la transformación del sector a través de proyectos que integran sostenibilidad, innovación y visión a largo plazo. Sus desarrollos en enclaves estratégicos como Getafe, Illescas o Villaverde consolidan una apuesta por una inmologística moderna, responsable y preparada para afrontar los retos de 2026 y más allá.